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martes, 14 de febrero de 2012

HAY LUGARES, HAY PERSONA


Hay lugares que, cuando te acercas a ellos,
vas sintiendo cómo te envuelve una brisa;
adviertes el olor de la hierba fresca
y sientes el deseo de llegar allí más deprisa.
Hay lugares que se te quedan dentro
y aunque pasen años y estemos lejos
siempre hay alguien allí que nos está esperando.
Ese es el hogar.

Hay personas que te inundan de paz,
que cuando estás con ella,
sientes en tu alma un remanso de tranquilidad,
sientes que el tiempo corre más deprisa
y a su lado habita la serenidad,
y sólo hay espacio para las sonrisas.
La vida se te hace más bonita,
más serena y más limpia.
Esos son los amigos.

Hay sentimientos que golpean de repente,
no nos dan tiempo a reflexionar;
y cuando se nos nubla el pensamiento
nos preguntamos ¿qué nos pasará?
Y pensamos que el mundo amaneció perfecto,
que al oler una rosa cerramos los ojos
y se inunda el alma de felicidad.
Ese es el amor.

Hay un espacio en el tiempo que es fugaz,
y tiene matices de inmortalidad.
Hay un amigo que está esperando siempre
e infaliblemente a tu lado siempre está.
Hay una luz que nos envuelve el alma
y aunque no la percibamos,
eternamente nos ha de custodiar.
Ese...  ese sólo puede ser DIOS.


Fuente:  Bethzaida Montilla
               Puerto Cabello - Venezuela

jueves, 1 de septiembre de 2011

DIOS SABE

Cuando estás cansado y desanimado por tanto esfuerzo inútil,
       Dios sabe bien cómo te has esforzado.
Cuando has llorado tanto que se angustia tu corazón,
       Dios ha contado tus lágrimas.
Cuando nada tiene sentido y te sientes confuso y frustrado,
       Dios te tiene la respuesta.
Si sientes que tu vida está "en espera" y que el tiempo se te ha pasado por alto,
       Dios te espera.
Si de repente el panorama se ve mejor y encuentras señales de esperanza,
       Dios te ha susurrado.
Cuando todo va bien y tienes mucho por lo que ser agradecido,
       Dios te ha bendecido.
Cuando sucede algo gozoso que te llena de asombro,
       Dios te ha sonreído.
Acuérdate de que dondequiera que estés, sea lo que sea que sientes,
       ¡Dios lo sabe!   http://www.facebook/elartede.seryvivir.feliz

miércoles, 22 de junio de 2011

LA ESTRELLA DE LA ESPERANZA

Había en el cielo millones de estrellas.  Estrellas de todos los tamaños y colores:  blancas, plateadas, verdes, doradas, rojas, azules...  Un día, muy inquietas, ellas se acercaron a Dios y le dijeron:
---Señor, nos gustaría vivir en la Tierra, entre los hombres.
---Así será -respondió Dios-.  Pero las conservaré pequeñitas, como son vistas desde abajo, para que puedan ir.
Aquella noche hubo una linda lluvia de estrellas.  Algunas se acomodaron en las torres de las iglesias, otras fueron a jugar y a correr por los campos con las luciérnagas, otras se mezclaron con los juguetes de los niños.  La Tierra, en fin, quedó maravillosamente iluminada.
Con el pasar del tiempo, las estrellas resolvieron abandonar a los hombres y volver al cielo, dejado la Tierra oscura y triste.
---¿Por qué regresaron? -les preguntó Dios.
---Señor, no nos fue posible permanecer en la Tierra.  Allá existe mucha miseria y violencia, mucha maldad e injusticia.
Y el Señor les dijo:
---¡Claro!  El hogar de ustedes está aquí, en el cielo.  La Tierra es el lugar de lo transitorio, de aquello que pasa, del que cae, del que yerra, del que muere.  Allí nada es perfecto.  El cielo es el lugar de la perfección, de lo inmutable, de lo eterno, donde nada perece.
Después de contar las estrellas que habían vuelto, Dios habló de nuevo:
---Hace falta una estrella.  ¿Será que se perdió en el camino?
Un ángel que estaba cerca replicó:
---No, Señor, es una estrella que resolvió quedarse entre los hombres.  Ella descubrió que su lugar está exactamente donde existe la imperfección, donde las cosas no van bien, donde la injusticia, lucha y dolor.
---¿Qué estrella es esa?
---Es la Esperanza, Señor.  La única estrella verde.
Cuando miraron hacia abajo, se dieron cuenta de que la estrella verde no estaba sola.  La Tierra se había iluminado nuevamente, porque había una estrella de ese color en el corazón de cada persona:  el único sentimiento que el hombre tiene, y Dios no necesita, es la esperanza.
Dios conoce el futuro; la esperanza es propia del ser humano, de aquel que yerra, de aquel que no es perfecto, de aquel que ignora cómo será el porvenir.  http://www.facebook.com/elartede.seryvivir.feliz

jueves, 16 de junio de 2011

DIOS ES AZÚCAR

Una profesora preguntó a los niños si podían explicar quién es Dios.  Uno de ellos levantó la mano y dijo:
---Dios es nuestro Padre.  Él hizo el mar, la Tierra y todo lo que está en ella.  Nos hizo como hijos suyos.
La profesora, buscando otras respuestas, fue más lejos:
---¿Cómo saben que Dios existe, sin nunca lo han visto?
Todo el salón quedó en silencio.  Pedro, un niñito muy tímido, levantó la mano y dijo:
---Mi madre dice que Dios es como el azúcar en la leche que me da todas las mañanas:  yo no veo el azúcar que está mezclada con la leche, pero si no estuviera, la leche no tendría sabor.  Dios existe porque está siempre en medio de nosotros, solo que no lo vemos; pero si Él se fuera, nuestra vida quedaría sin sabor.
La profesora sonrió y dijo:
---Muy bien, Pedro.  Yo les he enseñado muchas cosas, pero hoy tú me has enseñado algo más profundo que todo lo que ya sabía.  ¡Ahora sé que Dios es el azúcar que todos los días endulza nuestra vida!  -de dio un beso y salió, sorprendida por la respuesta del niño.  http://www.facebook.com/elartede.seryvivir.feliz

lunes, 6 de junio de 2011

LA GRANDEZA DEL MAR

¿Sabes por qué el mar es tan grande?  ¿Tan inmenso?  ¿Tan poderoso?  Porque tiene la humildad de colocarse unos centímetro abajo de todos los ríos.  Sabiendo recibir, se hizo grande.  Si quisiera ser el primero y estar unos centímetros arriba de todos los ríos, no sería mar, sino isla.  Su agua iría a otros torrentes, y estaría aislado.
La pérdida es parte de la vida.  La derrota es parte de la vida.  La muerte es parte de la vida.  Resulta imposible vivir sin ellas.  Precisamos aprender a perder, a caer, a errar y a morir.
Es imposible ganar sin saber perder.  Imposible acertar sin saber errar.  Imposible vivir sin saber vivir.
Si aprendes a perder, a caer y a errar, nadie te podrá detener.  Porque lo más grave que te podrá suceder es perder, caer o errar.  Y eso ya sabes enfrentarlos.
Bienaventurados aquellos que han conseguido recibir con la misma naturalidad la victoria y la derrota, el acierto y el error, la vida y la muerte.
El éxito se reduce a ser feliz.  El resto es una consecuencia.

TORMENTAS

Un campesino le pidió a Dios que le permitiera mandar sobre la naturaleza para que sus cosechas rindieran mejor.  ¡Y Dios le concedió el deseo!
Cuando el campesino quería lluvia ligera, ella caía; cuando pedía sol, este brillaba en todo su esplendor; si necesitaba más agua, llovía con frecuencia, y así con todas sus peticiones.  Al llegar el tiempo de la cosecha, su sorpresa y estupor fueron grandes:  resultó un total fracaso.
Desconcertado y algo molesto, el hombre le preguntó a Dios por qué habían salido mal las cosas.  Y Dios le contestó:
---Tú pediste lo que quisiste, más no lo que de verdad convenía.  Por ejemplo, nunca pediste tormentas, y estas son muy necesarias para limpiar la siembra y ahuyentar las aves, animales y plagas que la amenazan...

Así nos pasa a veces:  queremos que nuestra vida sea sólo amor y dulzura, nada de problemas.  El optimistas no es el que no ve las dificultades sino el que no se asusta ante ellas.
Las dificultades son ventajas, pues nos ayudan a madurar y a crecer...  A menudo hace falta una verdadera tormenta en nuestra vida para hacernos comprender cuánto nos hemos preocupado por tonterías, por chubascos pasajeros.

LA ÚLTIMA ORACIÓN DE GANDHI

Ya te sientas fatigado o no, ¡oh hombre!,
no descanses;
no ceses en tu lucha solitaria,
sigue adelante y no descanses.
Caminarás por senderos confusos y
enmarañados
y sólo salvarás unas cuantas vidas tristes.
¡Oh hombre!, no pierdas la fe,
no descanses.
Tu propia vida se agotará y anulará,
y habrá crecientes peligros en la jornada.
¡Oh hombre!, soporta todas esas cargas,
no descanses.
Salta sobre tus dificultades
aunque sean más altas que montañas,
y aunque más allá sólo haya campos secos
y desnudos.
¡Oh hombre!, no descanses hasta llegar a
esos campos.
El mundo se oscurecerá y tú verterás luz
sobre él
y disiparás las tinieblas.
¡Oh hombre!, aunque la vida se aleje de ti,
no descanses.
¡Oh hombre!, no descanses;
procura descando a los demás. 



LOS ÚLTIMOS DESEOS DE ALEJANDRO EL GRANDE

Ya al borde de la muerte, Alejandro, llamado "El Grande", convocó a sus principales generales y subalternos de palacio, y les anunció que comunicaría sus tres últimos deseos.  Después de una pausa, les dijo:
---"Mi primer deseo es que mi ataúd sea llevado en hombros y transportado por los mejores médicos y curanderos de la época.
---Mi segundo deseo consiste en que todos los tesoros que he confiscado (plata, oro, piedras preciosas) sean diseminados por el camino por el cual me llevan hasta mi refugio final.
---Mi tercer deseo puede parecer extraño:  que mis manos queden fuera del ataúd, balanceándose en el aire y a la vista de todos".
Se hizo un silencio en la sala del trono.  Al rato uno de los principales generales de Alejandro, asombrado por tan insólitos deseos, le preguntó cuáles eran sus razones.  Entonces el rey se acercó al grupo de militares y cortesanos y les explicó:
---"Muy sencillo.  En primer lugar, quiero que los más eminentes médicos del reino carguen mi ataúd para así mostrar que, ante la muerte, ellos no tienen el poder de curar.
---Quiero que el suelo sea cubierto por mis tesoros y joyas para que todos puedan ver que los bienes materiales conquistados en la tierra permanecen en la tierra.
---Finalmente, quiero que mis manos se balanceen al viento, afuera del féretro, para que la gente pueda ver que venimos con las manos vacías y que nos vamos con las manos vacías.
Al morir nada material te llevas, pero deben quedar todas tus buenas acciones, como una especie de patrimonio moral que dejas atrás".

DESCUBRE EL MENSAJE

Un hombre fue a una barbería a cortarse el pelo, y entabló una conversación con la persona que lo atendió.  De pronto, tocaron el tema de Dios, y el barbero dijo:
---Yo no creo que Dios exista, como lo señala usted.
---¿Por qué dice eso?  -preguntó el cliente.
---Es muy fácil:  salir a la calle uno se da cuenta de que Dios no existe, ¿habría tantos enfermos?  ¿habría niños abandonados?  Si Dios existiera, digo, no habría tanto sufrimiento para la humanidad.  No puedo pensar que exista un Dios que permita todas estas cosas.
El cliente se quedó pensando, y rehusó responder para evitar una discusión.  Al terminar de cortarse el pelo, salió del negocio y vio allí cerca a un hombe con la barba y el pelo largos.
Regresó, entró de nuevo a la barbería y le dijo al barbero:
---¿Sabes una cosa?  Los barberos no existen.
---¿Cómo?  Si aquí estoy yo.
---No existen -dijo el cliente-, porque si existieran no habría personas con el pelo y la barba tan largos como los de ese hombre.
---Un momento:  los barberos sí existen;  lo que pasa es que esas personas no vienen hacia mi.
---Exacto -dijo el cliente-:  ese es el punto.
Dios sí existe, pero ocurre que las personas no van hacía Él y no lo buscan -y señalando hacia el hombre descuidado, agregó-:  por eso hay tanto dolor y miseria.
Esta vez el barbero se quedó pensando...