lunes, 6 de junio de 2011

LOS ÚLTIMOS DESEOS DE ALEJANDRO EL GRANDE

Ya al borde de la muerte, Alejandro, llamado "El Grande", convocó a sus principales generales y subalternos de palacio, y les anunció que comunicaría sus tres últimos deseos.  Después de una pausa, les dijo:
---"Mi primer deseo es que mi ataúd sea llevado en hombros y transportado por los mejores médicos y curanderos de la época.
---Mi segundo deseo consiste en que todos los tesoros que he confiscado (plata, oro, piedras preciosas) sean diseminados por el camino por el cual me llevan hasta mi refugio final.
---Mi tercer deseo puede parecer extraño:  que mis manos queden fuera del ataúd, balanceándose en el aire y a la vista de todos".
Se hizo un silencio en la sala del trono.  Al rato uno de los principales generales de Alejandro, asombrado por tan insólitos deseos, le preguntó cuáles eran sus razones.  Entonces el rey se acercó al grupo de militares y cortesanos y les explicó:
---"Muy sencillo.  En primer lugar, quiero que los más eminentes médicos del reino carguen mi ataúd para así mostrar que, ante la muerte, ellos no tienen el poder de curar.
---Quiero que el suelo sea cubierto por mis tesoros y joyas para que todos puedan ver que los bienes materiales conquistados en la tierra permanecen en la tierra.
---Finalmente, quiero que mis manos se balanceen al viento, afuera del féretro, para que la gente pueda ver que venimos con las manos vacías y que nos vamos con las manos vacías.
Al morir nada material te llevas, pero deben quedar todas tus buenas acciones, como una especie de patrimonio moral que dejas atrás".

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