Cuando Jesús nació, los ángeles cantaron la paz, y cuando murió nos dejó un regalo: su paz. Yo les doy mi paz.
La paz es un regalo, no podemos producirla, mucho menos crearla. Todo lo que podemos hacer es disponer nuestros corazones para recibirla.
Una vez un general sirio fue a un profeta de Israel para curarse de la lepra, y el profeta le dijo: "Ve y báñate siete veces en el Jordán"
El hombre se indignó y dijo: "¿No tenemos ríos mejores en mi país? ¿Y yo tengo que bañarme en ese río Jordán? ¡Pensé que ese profeta iba a imponerme las manos y curarme!"
Uno de los siervos dijo al general: "Señor, si el profeta le hubiese dicho que hiciese algo difícil, usted lo habría hecho. Pero le pidió una cosa fácil, simple". http://www.facebook.com/elartede.seryvivir.feliz
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