lunes, 13 de junio de 2011

EL ÁRBOL MUERTO

Recuerdo que en un invierno mi padre necesitaba leña, así que buscó un árbol muerto y lo cortó.
Más tarde, en la primavera, vio sorprendido que en el tronco marchito de ese árbol estaban brotando retoños.  Mi padre dijo:
---Estaba seguro de que ese árbol estaba muerto.  Había perdido todas las hojas durante el invierno.  Estaba tan frío que las ramas se quebraban y caín sin que nadie las tocara, como si no le quedara al viejo tronco ni una pizca de vida.  Pero ahora reconozco que aún le corría savia a aquel tronco.
Y volviéndose hacia mí, me aconsejó:
---Nunca olvides esta lección:  jamás cortes un árbol en invierno.  O mejor, jamás tomes una dicisión negativa en tiempo adverso.  Nunca tomes decisiones importantes cuando estés en tu peor estado ánimo.  Espera.  Sé paciente.  Recuerda que tarde o temprano la primavera volverá.

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